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¿Dónde está el cliente? ¿Y dónde está el dinero? 

¿Dónde está el cliente? ¿Y dónde está el dinero?
Oscar Rosa. Socio-Director de Detectys

Tenemos una deuda importante con un cliente. Ante esta situación las empresas recurren en muchas ocasiones a los servicios de detectives privados. ¿Y qué puede hacer un detective por mi?

La empresa busca dos respuestas. La primera es “¿dónde está ese cliente?” “¿en qué domicilio se le puede notificar correctamente esa deuda?” Este es un dato esencial, ya que va a determinar nuestra agilidad y por lo tanto nuestra eficacia a la hora de iniciar un posible procedimiento judicial.

La segunda  pregunta desafortunadamente flota en el ambiente últimamente: “¿dónde está el dinero?” “¿dónde está la solvencia que necesito para recuperar parte o el total de la deuda?” En este caso el trabajo del detective lo define perfectamente Randy Shain, detective estadounidense principal responsable de destapar el fraude de 560 millones cometido por 4 financieros neoyorquinos: “Nuestro trabajo consiste en levantar las piedras para ver qué hay debajo”. Una a una, debajo de cada piedra puede haber un nuevo indicio, o la conclusión que necesitamos.

La solvencia viene dada en muchas ocasiones por las propiedades. Y es fácil conocerlas: darse de alta en el Registro de la Propiedad a través de Internet en sencillo y permite solicitar las posibles propiedades de una empresa o una persona física. En un 18% nos encontraremos con que tiene propiedades libre de cargas, pero ¿qué ocurre cuando la tras la consulta a este registro nos encontramos que no tiene nada?

En estos casos la investigación cobra especial interés. Un informe puede aportar las pruebas necesarias sobre la solvencia de ese cliente. Un informe que el propio detective puede ratificar ante un juez.

Se trate de una persona física o una empresa el detective privado necesita desmenuzar los datos de los que disponga. Si se trata de una empresa conocer las empresas vinculadas o relacionadas, la que coinciden en el mismo domicilio con actividad similar, el nombre de las personas que forman parte del consejo de administración, familiares, etc…

Si se trata de una persona física conocer su entorno. Nombre de sus padres, del cónyuge, de sus hijos, etc….

En algunos casos nos encontramos con que se ha producido un alzamiento de bienes, un delito socioeconómico que consiste en la ocultación de todo o parte de patrimonio con la finalidad que el acreedor encuentre dificultades en localizar patrimonio. En estos casos la investigación se centra en averiguar cómo fue la operación de venta, en efectivo o mediante transferencia bancaria, para después averiguar el nombre del comprador e investigar la vinculación que tiene con el investigado.

Como podéis imaginar en un alto porcentaje de casos se trata de familiares...

 

Oscar Rosa
Socio-Director de Detectys
 
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Pan para MAÑANA 

Pan para MAÑANA

Un pensamiento genera una idea que se transforma en actitud y ésta tiende a convertirse en un hábito. Cuando en la infancia te formatean el cerebro, te instalan por defecto una jerarquía de valores que es muy difícil de transformar.

En los últimos cincuenta años en que hemos pasado del agro a lo digital, se han producido demasiadas versiones del sistema operativo dentro de la unidad familiar, algo más complejo que un cambio generacional. Distintas percepciones no sólo entre padres e hijos sino entre hermanos, pues raro es que todos los miembros del hogar hayan vivido las mismas circunstancias. Vicisitudes
como una separación matrimonial, un despido, una enfermedad o los innumerables planes de estudios, hacen que cada persona sea un mundo, mundo que podemos mejorar entre todos.

Por eso, cuestiones como el cuidado del medio ambiente, la igualdad o atención a la diversidad, materias  primas imprescindibles para la responsabilidad social empresarial, son nociones que chocan frontalmente con la gestión e idiosincrasia de los contables viejos que son los que realmente ostentan el poder.

Bajo la premisa: “no es lo mismo predicar que dar trigo”, en las grandes corporaciones a la RSE van a parar las sobras de los beneficios para dar un lavado de cara al patio trasero. Con la persecución de la eficiencia de los costos laborales, raro es el día que no se pringue una megamarca con alboroto relacionado con el empleo de mano de obra infantil, jornadas laborales inhumanas o un vertido tóxico más allá de donde Cristo dio las tres voces. Y no te escandalices porque hasta hace cuatro días, por aquí andábamos en las mismas, y todavía quedan dinosaurios con mucho poder que afirman que lo de la RSE es pura pamplina.

Gestos como la eficiencia energética, vigilar tu huella de carbono, el reciclado, la conciliación de la vida laboral y la familiar, la atención a la diversidad, el teletrabajo, la racionalización de los honorarios y rodearte de proveedores en tu misma onda forman parte de una actitud RSE. Pero también es cierto, que este modelo de utopía boreal funciona en los países del norte tan alejados de la picaresca y “el juegavivo” patrio.

De hecho, salvo contadas excepciones, la filosofía RSE es más una etiqueta, un reclamo de marca, un argumento de ventas que un auténtico compromiso. En los días de encofrado y rosas todos éramos felices y nos apuntábamos a las causas benéficas, pues con la barriga llena todo se ve mejor. Pero desde que se nos secaron las plantillas laborales andamos “ennortaos”.

Cuando la supervivencia de la empresa se complica y se apuesta todo a los números, este cortoplacismo desenfocado pasa factura. Las empresas se nutren de talento, y a estas alturas de siglo, las jóvenes promesas exigen prácticas éticas. Las escuelas de negocios europeas y sobre todo las españolas ya no piensan exclusivamente en el todo vale para el accionista. La cría de tiburones, marrajos y especuladores de cuello duro, especies invasivas que han arruinado el ecosistema financiero mundial, están denostadas y tienen muy mala imagen. Por eso se perfila un modelo de formación de líderes y emprendedores más humanista y social que sensible a las carencias y el brutal desempleo de hoy, se obliga a procurar pan para mañana, pero no migajas a cualquier precio. A mi juicio esta es la actitud RSE válida tanto para un autónomo,una pyme o una gran empresa, será porque soy de letras y estoy acostumbrado a que no me salgan las cuentas.

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JÓVENES EMPRESARIOS, Cuestión de presente y futuro 

JÓVENES EMPRESARIOS, Cuestión de presente y futuro

Hace pocos días tuvimos la oportunidad de celebrar con representantes de diferentes medios de comunicación de Málaga, un interesantísimo debate dónde quisimos dejarclara la postura de nuestro colectivo ante las diferentes situaciones que nos acucian. La reforma laboral, el elevado paro juvenil, la morosidad o la necesidad de una reforma financiera estructural fueron los puntos que se trataron aquel día. Pero sobre todo, todos estábamos de acuerdo en la fuerza y en la responsabilidad que los jóvenes empresarios y empresarias de Málaga han adquirido, y que por lo tanto no podemos obviar.

Frente a esto, otro problema. Una juventud con fuerza, decidida y constante, frente a otra inundada por el desapego y la falta de interés por una realidad que durante mucho tiempo tampoco se ha interesado por ella. El presidente del Foro de Davos, Klaus Schwab, sostiene que «no es sostenible a largo plazo la situación de la juventud en España ». Alertaba sobre el problema y sobre todo, sobre la oportunidad de un país con una tan importante densidad juvenil. La juventud siempre ha sido sinónimo de futuro, en cualquier territorio, en cualquier sociedad, en cualquier época. Si a ella le añadimos el de empresarios/as, se trata del futuro socioeconómico de cualquiera de los territorios, luego la importancia de los mismos queda fuera de lugar.  A pesar de eso tiene “miga” la cosa, nuestra sociedad aún no es consciente realmente de la importancia que ostentan los emprendedores. Aún no es capaz de comprender que el sostenimiento de este Estado desde el punto de vista económico tiene un claro vértice: SUS EMPRESAS. Y durante esta crisis han caído centenares de miles de ellas. Ahora hace falta levantarlas. Hace falta para sostener de manera solvente este Estado del Bienestar, crear de nuevo otras miles. ¿Y quien lo va a hacer? Principalmente los jóvenes. Estadísticamente son los llamados a ello.

Los jóvenes de hoy en día nos encontramos formados, educados en valores, motivados y preparados en una tarea nada fácil, la de ser competitivos, y así generar empresas en un país que facilite de forma efectiva el nacimiento de un proyecto empresarial, un sueño personal o una iniciativa emprendedora. Muchos de nosotros/as,  tenemos en el mercado a empresas de alto valor añadido que compiten con empresas de tecnología, de ingeniería o de lo que fuese en el entorno Europeo o incluso más allá de los límites del viejo continente. Somos competitivos y lo mejor de todo respetados. ¿Por qué en “casa de herrero, cuchillo de palo”? ¿Porque es tan difícil emprender en este país? Por mucho que nos cueste admitirlo (e incluso a pesar del esfuerzo denodado y proactivo de algunas Instituciones y administraciones públicas en materia de innovación y empresa), es así, no estamos preparados en términos generales como país y los jóvenes no lo entendemos, ni lo compartimos. El entorno no nos acompaña; el crédito financiero para comenzar la actividad empresarial es casi inexistente, la imposición fiscal es elevadísima, la morosidad alcanza niveles de juzgado de guardia (y nunca mejor dicho), el mercado laboral se torna en problema en vez de en solución, la burocracia propia de esa España del barroco se torna en pesada losa administrativa, la justicia parece eterna en los procedimientos mercantiles… y es curioso, a pesar de ello algunos Quijotes ¡Emprendemos!

Los últimos acontecimientos en la economía mundial nos llevan a reconsiderar la actual crisis que ya lleva prácticamente 4 años instalada en nuestro país, y está lejos un horizonte claro que apunte a una reactivación de la actividad económica. Quizás sea el momento de replantearse tantas cosas. Para empezar, el que los jóvenes tengan un verdadero papel en la sociedad. Démosle la oportunidad. A día de hoy aún no la tienen y son el presente. Son el futuro.

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La productividad, nuestro talón de Aquiles 

La productividad, nuestro talón de Aquiles

Desde hace bastante tiempo no dejo de darle vueltas a uno de los problemas que más se repite en nuestro entramado empresarial: la falta de competitividad, o lo que es lo mismo, no somos  suficientemente productivos. Por todos es sabido que estamos por debajo de la media europea en cuanto a productividad se refiere y no es porque no trabajemos suficiente número de horas; así es que el problema debe estar en otra parte. Sobre las claves de la productividad y su mejora se ha escrito mucho, así que no es por falta de conocimiento teórico.
Entonces, ¿qué es lo que falla? Desde una visión un tanto superficial podríamos decir que tenemos que mejorar todos los aspectos que influyen en la productividad como son:

• TECNOLOGÍA; desde la falta de inversión como del uso que hacemos de ella (por citar un ejemplo los administrativos no saben más allá del 20% de los programas ofimáticos).

• ORGANIZACIÓN; debemos plantear mejoras en la organización y en los procedimientos de trabajo (en muchos casos todavía inexistentes).

• FORMACIÓN; debemos seguir invirtiendo en la formación tanto de nosotros (empresarios) como de los trabajadores para adaptarlos y capacitarles a los nuevos escenariosy necesidades.

• RELACIONES LABORALES; debemos propiciar un cambio en cómo nos relacionamos con los empleados, que en nuestra realidad más cercana son a su vez compañeros de trabajo. En Andalucía el 95,62% de las empresas son micropymes y en Málaga el 95,80%

• CALIDAD y un largo etc.

Aun así la clave no sólo se encuentra en estos factores sino en querer ser más productivos. Tenemos que entender que consiguiendo una mayor productividad, que vendrá fruto del esfuerzo (trabajando de una mejor manera, aprendiendo cosas nuevas, cambiando lo que no vale, incluso a nosotros mismos), vamos a obtener una mayor calidad de vida, vamos a estar más satisfechos con nosotros y con nuestro entorno, vamos a ser más felices y con ello más productivos y así cerraremos un círculo que espero sea vicioso.

Por tanto la productividad es, sobre todo, una actitud. Es la mejora continua en búsqueda de la excelencia, el dar lo mejor de nosotros mismos. Es cosa de todos, desde el empresario o emprendedor pasando por el empleado más antiguo o el más reciente. Todos podemos hacer las cosas mejor. Recuerdo que de niño, en la casa de mis padres las paredes estaban repletas de frases de célebres filósofos. Una de ellas decía “… nuestros actos nos persiguen desde lejos y hacen que seamos lo que somos…” Nosotros con nuestros actos tenemos la libertad de decidir cómo queremos ser, ahora sólo falta que queramos ¿queremos ser mejores?

 

José Manuel Gil
Gerente NFormación

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Redarquía: su estructura (2ªparte) 

Redarquía: su estructura (2ªparte)

Colaboración. La web 2.0 nos permite construir la inteligencia colectiva. La colaboración es la forma más poderosa de crear valor.

Autogestión. Cada actor dispone de autonomía para tomar decisiones, y para gestionar su aportación al interés común. La coordinación se realiza por adaptación mutua, compromiso y colaboración.

Transparencia. La transparencia de la información es el ingrediente fundamental, la auténtica clave para la emergencia del orden redárquico. Todos los elementos que forman parte de la red conocen la aportación de cada uno de los miembros. La información fluye, siempre se sabe qué se esta haciendo y para qué.

Emergencia. Las soluciones no son el resultado de acciones planificadas desde la cúpula de la organización, sino que emergen de forma natural, de abajo arriba, fruto de la acción y de la interacción en redes abiertas.

Coherencia. La transparencia de las  conversaciones en red nos permite mantener la coherencia y la continuidad entre la visión, la misión y los valores de la organización, siempre con el compromiso puesto en la acción.

Participación. El liderazgo y la innovación es una tarea que debe ser compartida por todos. Todas las personas  aportan en una redarquía.

Interdependencia. Todos los puntos de la red están conectados. Lo que ocurre en un punto de la red afecta a todos los otros puntos de la red. De ahí que la redarquía tome conciencia de todos los problemas -sociales, económicos, medioambientales- que afectan al mundo en su conjunto.

Apertura. A diferencia de las jerarquías, las redarquías son estructuras abiertas capaces de auto-organizarse en función de la tarea a realizar.

Adaptabilidad. Basándose en la retroalimentación, la estructura redárquica es capaz de adaptarse de forma continua, en tiempo real, a un entorno que cambia constantemente. Frente a la planificación milimétrica, y al “aquí lo hemos hecho siempre así”, se impone el “hazlo realidad”, el
“menos es más”, el sentido común, y la capacidad de cambiar rápidamente para adaptarse a las nuevas necesidades y nuevos desafíos de la sociedad.

Libertad. Cuanto mayor es el grado de libertad, mayor es la estabilidad de la organización. Creamos un orden redárquico cuando en lugar de ocultar los conflictos y las contradicciones inherentes a toda relación humana, estimulamos la libertad para expresarlos.

Aprendizaje. El aprendizaje colectivo es una capacidad fundamental de las estructuras redárquicas. Para dar este paso, las organizaciones deben fomentar las conversaciones valientes, asumiendo que estas conversaciones constituyen una forma de aprendizaje en sí mismas.

Paloma Gómez
Directora Lima-Limón Creativos

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