La imagen del Chamán

Entre todas la tesis acerca de la imagen que proyectamos, ya sea de forma individual o colectiva, me identifico con la teoría de la película. Me explico, en el planeta “yo, mi, me, conmigo”, te ves protagonizando un film dirigido, interpretado y producido íntegramente por ti. Y te lo aprendes de memoria. Rebobinas, das marcha atrás, avanzas y evitas las escenas desagradables, ves en cámara lenta las más reconfortantes… Hasta aquí perfecto, si no fuera porque el de enfrente te capta de otra forma, sin examinarte con tanta meticulosidad. De entrada percibe en ti el lenguaje corporal y los símbolos externos para poder etiquetarte y puntuar tu vídeo al instante. De ahí que la primera impresión sea tan relevante al conocer a otra persona. Nosotros creemos que somos de una manera, pero nos ven de otra.

En comunicación para generar buena sensación todo puntúa: el logo y la web, la calidad del papel de la tarjeta de visita, las amistades de las redes sociales, los titulares en papel impreso, las maneras con qué te diriges a una compañera o a un cliente incluso cómo saludas a la vecina del cuarto. Siempre hay un ojo que te ve, varias orejas que te escuchan y se está generalizando el Iphone o la Blackberry que te graba, fotografía y twitea. Gestionar esa marca o personal branding es complejo porque los humanos encerramos demasiadas contradicciones.

Hasta los seres más coherentes a menudo dicen una cosa para hacer la contraria. Si lo que transmite un individuo es complejo, proyectar la identidad de una empresa es laborioso y coordinar la imagen de un colectivo una tarea titánica. Sirva de lugar común la superproducción multimedia que nos sirvieron los controladores aéreos. Decidieron pasar  de las recomendaciones de sus asesores de RRPP con grave perjuicio para la imagen de su profesión. Su película se exhibe en la cartelera de los juzgados con una reputación gremial que van a tardar décadas en rehabilitar.

Ya con los pies en la tierra, circulando por Málaga me sorprenden varias vallas publicitarias gigantescas. La propaganda es cara y clara: Somos necesarios y anuncia esta película la Central Sindical Independiente y de Funcionarios CSI-F. Se trata de una campaña publicitaria de imagen para que miremos a los servidores públicos con nuestros mejores ojos.

Tienen razón: todos los trabajadores, son necesarios, hasta los que están en paro. Respecto a los emprendedores, nuestra película, nuestra imagen sigue distorsionada por una etiqueta desactualizada que nos colocaron hace siglos. Un sambenito tan rancio como los indios de las películas de vaqueros. En aquellos westerns se ponía a los infieles pieles rojas, sioux y apaches en taparrabos muy pintarrejeados asesinando a los laboriosos y muy creyentes colonos. En honor a la ecología y a la verdad, sabemos que los auténticos salvajes eran los del 7º de caballería.

La película protagonizada por los/as jóvenes emprededores/as suena más a documental de National Geografhic, pero apenas lo ve nadie porque lo pasan a horas raras o en canales de pago. Tiene tramas en las que se aprecian a los “machos y las hembras” alfa laborar como esclavos, jugándose la vida profesional, las finanzas y las relaciones familiares en cada proyecto. En esta la ley de la selva, lo paradójico es que los protagonistas en vez de respeto, cosechen piropos del tipo: explotadores, vagos, enchufados, dictadores, capitalistas y otras caricias léxicas que se han incrustado desde las páginas de los libros de texto que estudian nuestros hijos, a los argumentos de novelas o noticias que calan en la opinión pública en forma de sobreentendidos que demuestran
una alarmante flojera mental.

En todos los colectivos y profesiones se dan especímenes con ética dudosa y voracidad de hiena, pero de ahí a que los emprendedores reflejen una imagen social deleznable es para hacérnoslo mirar. Si ya no se ven obreros sobrexplotados como en Oliver Twist, tampoco abundan los patronos de chistera y puro. Es más, no se comprende que una industria contemporánea que llegue a ninguna parte sin considerar a las personas, esté orientada a la prosperidad y cuide del medio ambiente. Afortunadamente hay personas que hacen una magia tan poderosa que incluso crean puestos de trabajo. Por si no lo sabías ese o esa chamán eres tú.
 

Ignacio del Valle

Bypass Comunicación

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